¡Oh Señor Jesús!
Idioma: Español

La oración más corta

¡Oh Señor Jesús!

El camino más sencillo y más corto hacia Dios: invocar en voz alta el nombre del Señor Jesús.

La oración más corta

eñor Jesús! Así invocó Esteban, el primer mártir de la iglesia, el nombre del Señor mientras era apedreado hasta la muerte (). Él vio al Hijo del Hombre viviente de pie a la diestra de Dios (), abrió su boca e invocó Su nombre a gran voz: “¡Señor Jesús!” (-). Nosotros también podemos invocar al Señor viviente de la misma manera, tanto en momentos de profunda necesidad y tristeza como en momentos de gozo.

“¡Oh Señor Jesús!” es la oración más corta de la Biblia.

Muy a menudo, las circunstancias repentinas y desesperadas en que se encuentra una persona no le dejan ninguna oportunidad de acudir a Dios con una oración larga. Por eso el Señor ha preparado para el hombre el camino más sencillo y más corto hacia Él: invocar en voz alta el nombre del Señor Jesús.

Salvación instantánea

“Jesús, acuérdate de mí cuando entres en Tu reino”. Así oró uno de los criminales crucificados junto con Jesús (). No tenía ni el tiempo ni la oportunidad de formular una oración larga. Pero el Señor Jesús le respondió de inmediato: “De cierto te digo: Hoy estarás conmigo en el Paraíso”. ¿Por qué pudo un criminal así recibir la salvación del Señor con tanta rapidez y tanta sencillez? ¡Porque el Señor lo ha preparado todo!

  • Él murió por los pecados de los pecadores () y libró del castigo eterno a todos los que creen en Él.
  • Resucitó al tercer día () y fue hecho Espíritu vivificante (), para entrar en el espíritu y en el corazón de todo aquel que le invoca con fe.

Invocar a una Persona viva

En el idioma original en que se escribió el Nuevo Testamento, la palabra traducida “invocar” en significa literalmente “clamar en voz alta”, “llamar audiblemente”.

Puesto que Jesús resucitó de los muertos, hoy está vivo. Invocarle no es simplemente un ritual silencioso ni una ceremonia callada; te diriges a un Salvador vivo que está justo a tu lado, allí donde estás. Cuando de repente te ves en peligro o en desesperación, sin salida, es del todo natural clamar pidiendo protección física, y el Señor oye tu voz. Pero Su promesa de salvación va mucho más allá de la salvación del cuerpo físico.

En el momento en que abras tu boca y clames en voz alta, el Espíritu Santo entrará en tu espíritu humano. Nacerás de Dios y llegarás a ser un hijo de Dios. Ya sea que el Señor preserve tu vida física en las circunstancias actuales o que te lleve con Él, en el momento en que invoques Su nombre recibirás una salvación eterna que ninguna circunstancia terrenal podrá tocar jamás.

La Biblia nos asegura

Pues el mismo Señor es Señor de todos y es rico para con todos los que le invocan; porque: “Todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo”.

Ro. 10:12-13

Si confiesas con tu boca a Jesús como Señor, y crees en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

Ro. 10:9

¡Qué sencillo! ¡Qué maravilloso! Toda la salvación que Dios preparó para el hombre está ahora contenida en estas palabras: ¡Oh Señor Jesús! “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (). “Y nadie puede decir: ¡Jesús es Señor!, sino en el Espíritu Santo”, recalca el apóstol Pablo en sus epístolas (). ¡En el momento en que abres tu boca para invocar al Señor, ya estás en el Espíritu! El apóstol escribe también que podemos invocar el nombre de nuestro Señor Jesucristo “en cualquier lugar” ().

Sean cuales sean las circunstancias en que nos encontremos, cualquiera que sea la opresión que suframos y por muy agobiados que estemos, siempre podemos abrir nuestra boca y hacer esta oración, la más corta:

¡Oh Señor Jesús!

Invoqué el nombre del Señor